Hace mucho conocí a alguien en un restaurante a las 5am. Después de una salida con amigos terminamos, mi amiga y yo, comiendo en un fast food. Pasaron unos minutos hasta que un par de chicos se acercaron a nuestra mesa. Iniciamos la conversación y después de darnos cuenta que no estaban ebrios, drogados y no eran dementes; todo entro más en confianza.
Uno de ellos vivía en Australia y, hasta hoy no recuerdo en qué momento, nos contó la historia de Lantana. Al parecer una película de ese país, bastante premiada y para nosotras desconocida.

Algo de moda, algo de decoración, algo de música, algo de cine.
Y aunque suene al discurso de tantas chicas, soy igual a todas pero diferente, adaptable y práctica, puedo ser de mil colores. Casi soy como una Lantana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario